El sueño

Escribí esto la madrugada del día que partí de Tioman. No creo que haya sido fortuito que tuve este sueño justo ese día, cuando culminaba mis dos meses en la isla que se volvió mi hogar lejos de hogar. Hace muchísimo no tiempo no me sucedía algo así pero me alegro haberlo escrito y poder recordarlo más adelante. 

Sucedió hace diez años y aun con un sueño logras hacerme llorar como si hubiese sido ayer que te fuiste.

Esta madrugada me despertaste al despedirte de mí con un abrazo y diciéndome “ay Marian me vas a hacer llorar a mí”. Soñé que estábamos en el carro con mamá camino al colegio. Y que era un recorrido que hacíamos todos los días. Tu te sentabas en el asiento del pasajero y yo atrás (por fin te deje adelante). Yo hablaba contigo pero resulta que mamá no te veía y yo no entendía porque. Así que, para mostrarle que si estabas conmigo y que yo no estaba loca (ella no creía que estuviese loca) te dije que me mordieras el dedo lo más duro posible. Al principio no me dolía mucho pero te dije que apretaras más duro, cuando ya no podía ser más fuerte dije “listo” y le mostré mi dedo a mamá…y ahí estaban marcadas tus muelas en mis huellas. Le dije a mamá que Cris estaba ahí todos los días, bueno…excepto un día que aparentemente se había equivocado y había ido al colegio a la hora que no era y por eso no había estado ese día (aparentemente mi tia Lela se había dado cuenta de esto). En fin, después de mostrarle a mamá te abrace, así como cuando se abraza a alguien mas pequeño, con mis brazos alrededor de tu cuello y te dije “Nunca me dejes” a lo que solo respondiste con un gran abrazo. No se si extrañe tu respuesta y es por esto que mis lagrimas no paran de correr, o si es simplemente por lo mucho que extraño verte. Me dijiste que te iba a hacer llorar y antes de hacerlo me desperté, sentí como si hubiese aterrizado en mi cama de un viaje. No me desperté sobre exaltada pero abrí los ojos y al darme cuenta que estaba en esta oscura habitación y no contigo entre mi abrazo no pude hace rmas que ponerme a llorar. Lloro porque te extraño y hacia muchísimo no te veía y hablaba contigo. Lloro porque han pasado diez años y aun el dolor se siente igual de vivo. Lloro por tu ausencia pero agradezco tanto tu presencia así sea en estos pedacitos de sueño que vienen de vez en cuando que me confirman que no estoy sola y nunca lo estaré. Te amo y te extraño.