Esta semana

¨Tengo la teoría de que cuando uno llora, nunca llora por lo que llora, sino por todas las cosas por las que no lloro en su momento¨ – Autor

Esta ha sido una semana de llorar… no se si fue por lo que no llore en el momento por lo que estoy viviendo ahora, la realidad es que debe ser una mezcla de las dos. La superluna, el eclipse, el regresar a Panamá después de estar por fuera, la falta de sueño, el cansancio físico, mental, emocional, las hormonas, la vida.
La realidad es que toque fondo un poco. No el mismo fondo que toque hace unos años cuando por primera vez pedí ayuda profesional a consciencia y con ganas de sentirme mejor. Quizá lo que vivi esta semana comenzó hace un poco mas…tuve una pequeña bandera roja durante une meditación hace semanas en la cual 1) no hice mas que llorar, 2) me di cuenta que no tengo memoria emocional antes del accidente de Cris y 3) mi consciente decidió eliminar el nombre de mi terapeuta….si, ese tercero fue motivo por el cual a los tres días estaba comprando un tiquete a Bogotá a verla.
Que me pasaba? Creo que lo tenia un poco claro, una falta de balance, de equilibrio, en mi vida. Fui a Bogotá, la vi, lloré lo que no le lloro a nadie, dije lo que tenía que decir y escuche lo que debía escuchar, tranquilice un poco mi corazón y mi mente y disfrute un poco de la soledad que tanto me estaba preocupando y acechando. Acepte mi tristeza, le escribí un poema, comencé a leer sobre la bondad y la felicidad, esas cosas intangibles pero que son tan ciertas y necesarias en la vida de todos los humanos.
Viaje a San Sebastián, me enamore de una ciudad, aprendí, conocí, comí, disfrute cada día y constantemente agradecía la oportunidad que estaba viviendo. Regrese…10 horas de viaje, me recogió im mamá, trate de desempacar, fuimos a comer y a ver el eclipse en la Cinta Costera. Me fui a dormir tarde y el día siguiente madrugue a la oficina. Ese día se sintió largo, con las frustraciones que suelen llegar los lunes especialmente después de alguna salida. Regrese a casa y aunque el trafico en toda la ciudad estaba horrible porque habia llovido el camino a casa fue corto, el atardecer estaba hermoso – rosado. Había quedado de ir al gimnasio con mi mamá, le dije que a las 7 salia a encontrarme con ella.
La brisa fresca, los árboles se movian, el cielo se iba tornando morado, azul, se veían las primeras estrellas… y yo lloraba. Lloraba porque si, porque tenia un “mugre en el alma” como dice mi papá, pero llore y llore hasta no poder. No fui al gimnasio, hablé con mi papá. Mis frustraciones, mis miedos, mis dudas, mi tristeza y mi soledad. Te pensé Cris, como me gustaría que estuvieses aqui, escuchar tus palabras, sentir tu abrazo, quizá sería mas fácil? Pero no me quede ahí, ya no me quedo ahí pensando en el quizá y en lo que sería…hoy lloraba mas que por ti por mi, por desasosiego, por todo y por nada.
La mañana siguiente fui a entrenar, me monte al carro y volví a llorar. Las mismas dudas, mi cabeza no paraba de maquinar, fui a casa y llore con mi mamá – tal cual niña chiquita. Aun cuando no estaba estaba hablando de lo que sentia, simplemente hablando de cosas cotidianas seguia llorando – era como si hubiesen abierto una ducha y la llave se hubiese dañado. Lloré hasta el cansancio, lentamente iba desmenuzando mis pensamientos, intentando encontrar exactamente que era lo que me tenia así. Seguí hablandolo. Eventualmente paré de llorar…el resto de la semana siguió. Sin energía, sin ganas, con frustración y rabia, mala energia, continue.
Hoy, después de poder hablar sobre esto que me viene pasando con algunos pocos estoy mas tranquila. Hoy no me bañe, me levante tarde, comi a deshoras, vi fotos, me desperté con música clásica, fue un día OFF. Y creo que no solo mi cuerpo pero mi alma lo necesitaba. A veces la cabeza nos cansa mas que el ejercicio y creo que entendí por primera vez cuando leía sobre algun celebrity que internan al hospital por “exhaustion” (bueno, quiza la mitad de las veces lo hacen por otra razon y esa es la causa chimba que dan) pero me di cuenta de la importancia de tomarse un descanso y sobre todo de que no tiene nada de malo hacerlo, pedirlo, regalarselo.
Hoy, mas descansada y tranquila, con la cabeza fria (pero igual con ganas de que no se acabe el domingo) puedo irme a dormir mas tranquila. Sé que no estoy a mi 100%, seguiré un poco sensible, insensata, hasta loca podría decirse, pero por lo menos con un poco mas de claridad. Esta semana, a difrencia de  hace algunos años, me di cuenta que mi soledad es un estado mental y que entre mas me lo digo mas me aislo, me di cuenta que no estoy tan sola como pensé, que tengo una familia increíble y unos papás maravillosos, que tengo amigas verdaderas, que se preocupan de corazón y que solo quieren lo mejor para mi, me di cuenta que a veces nuestro pero enemigo existe entre oído y oído y lo mejor es poder pedir ayuda, aceptar que la vida no es color de rosa y está bien no estar bien. Escribiendo esto se me vuelven a aguar los ojos, pero no tanto de tristeza o frustración sino mas de agradecimiento a esas personas que hasta sin saberlo han mejorado de a poquitos mi semana, que sus sonrisas, abrazos, lágrimas, y palabras me han llegado al alma y me han dado ánimo.
No se si lo que siento se puede llamar depresión o etapa de vida, pero lo que si sé es que si estas leyendo esto y alguna vez te sientes así….no te preocupes, no eres un anormal y no estas “dañado”, pero si puedes hablarlo, llorarlo, pedir un abrazo o un oído. Siempre recuerda que no estas solo.

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