Manta, días 5-9. Pulau Mantanani

Día 5 – 4/11/17

Sunset in beautiful Mantanani Island

Perfecta bienvenida a Mantanani

Salimos hacia Mantanani en la mañana al despertar. Navegamos muchas horas las cuales me las pase leyendo, disfrutando del viento y el sol. Llegamos y pasamos un rato buscando donde tirar ancla. Según el mapa debía haber arena pero era pura piedra y coral. Tuvimos que tirar ancla en esta parte y rezar que no dañaramos algún coral. Terminamos la tarde apreciando el atardecer con una cerveza de jengibre en la mano. 

 

Día 6 – 5/11/17

Beautiful day in Mantanani Island doing dynamic apnea

Hermoso día

Salimos temprano (a las 7:30) a buscar el lugar ideal para hacer la sesión de dinámica (nadar una distancia con un solo aliento). No fue fácil encontrar un pedazo lo suficientemente profundo sin coral o piedra que tuviese por lo menos 15m de longitud pero eventualmente encontramos algo que funcionaba e Isabelle pudo hacer su sesión. El día estaba hermoso! Solazo, agua linda y no mucho viento ni olas. Estoy de asistonta para el curso y me gusta pues es una excelente oportunidad para aprender, desde cómo poner las cuerdas  a fijarme en los pequeños detalles en la técnica de alguien mas.

Al terminar, con un par de picadas de aguamalas, volvimos al velero a desayunar y uff que buen desayuno! Huevos tibios, pan integral con semillas recién hecho, mermelada de piña y limón hecha a mano, queso suizo…me acordó mucho a los desayunos de Domingo. Es más, solo caímos en cuenta que era domingo porque llegaron cinco lanchas llenas de turistas a hacer snorkeling con sus chalecos brillantes.

Esperamos unas cuatro horas después de comer para salir a la segunda sesión de aguas abiertas. Como no tenemos una boya propia de apnea hicimos una, con el salvavidas del velero, cuerda, mi bolsa de buceo (o de ropa sucia), y un morral lleno de pesos, lo logramos. Funciona perfecto, encontramos la profundidad necesaria (14/15m para que la cuerda estuviese a 12m) e hicimos la sesión con los últimos rayos de sol. Volvimos a Manta justo a tiempo para el atardecer y la tradicional “ginger beer.”

Día 7 – 6/11/17

De ayudante en el curso AIDA **, fingiendo una situación de rescate

El lunes era nuestro último día del curso y el día estaba igual de hermoso. En la mañana repetimos lo del día anterior y salimos a buscar un lugar con mínimo 20m de profundidad. Tiramos el ancla y nuestra super boya. Como estoy de asistonta acompañe a Isabelle en todas sus inmersiones, fui el muñeco de práctica para los rescates, marque la profundidad en la cuerda y también pude hacer mis inmersiones hasta 20m (límite de 16 para Isabelle). La última inmersión sorpresa del día fue tener que bajar a destrabar el ancla que se había engarzado con una piedra a 20m. El desayuno fue un poco más rápido para tener tiempo de mover a Manta hacia un mejor punto de anclaje (menos olas) y tener nuestra última sesión en la tarde. Nos movimos hacia el este dónde está la isla habitada (no mucha gente) y la playa larga. Otra vez tuvimos que hacer maromas para encontrar un pedazo lo suficientemente arenoso para poder anclar. Eventualmente encontramos un lugar mejor que el anterior y tiramos ancla. El viento iba aumentando así que en la tarde en vez de tirar ancla nos fuimos a la deriva mientras hacíamos nuestras inmersiones. Además, tendríamos que anclar a 30m y si se engarzaba el ancla esta vez no sería fácil bajar a sacarla. La profundidad esta vez fue de 25m (para mi) y de 20m para el curso. Fui una buena victima en los rescates y asistí en todas las inmersiones, una excelente practica! Al terminar nos fuimos hacia la playa ya que faltaba una parte de la primera sesión que tuvimos que acortar por la aguamala. La playa se veía perfecta, planita, sin movimiento, y arena blanca. Amarramos el dingy a una boya y al ver el agua me encontré con el pez rana (creo que asi se llama? Frog fish en ingles) mas miniatura que he visto! A ver, los Frog Fish son de mis peces preferidos y casi nunca lo veo así que verlo en mini me hizo demasiado feliz. Resulto ser que la playa perfecta no era tan perfecta, la visibilidad era de menos de un metro y aunque se veía pandita pero tenía como 1.60m de profundidad, yo intente salir a la playa y resulta que pasaba de 1.60 a 10cm en nada, además las olas que llegaban hacían un remolino que halaba así que no nos quedamos mucho tiempo. Intentamos averiguar sobre los sitios de buceo pero a esa hora ya no había nadie así que volvimos a Manta a disfrutar del atardecer.

Día 8 – 7/11/17

Posando con Mt. Kinabalu a nuestras espaldas

Hoy no tuvimos que madrugar! El día amaneció nublado y lluvioso, perfecto para quedarse haciendo locha un buen rato. El plan era ir al pueblo a averiguar sobre los sitios de buceo pero por la lluvia no salimos hasta después del medio día así que pase la mañana leyendo. Estoy leyéndome “La casa de los espíritus” de Isabel Allende, hace poco me leí “De Sombras y Amor” y me he leído muchas de sus novelas pero nunca esta primera tan importante y como siempre con su escritura, estoy fascinada.

Eventualmente nos enfrentamos al mal clima y fuimos hacia el pueblo. Nos bajamos en el muelle de la policía del pueblo y caminamos por la playa entre ramas, basura (lamentablemente) y un par de vacas. Eventualmente encontramos una casa con cosas de buceo y nos dijeron que mas adelante en el hotel podíamos preguntar sobre dónde ir a bucear. Caminamos un poco más, en el camino encontramos una montaña de bolsas y botellas de plástico. La mayoría de la basura que se ve no es de la isla en sí sino que viene con las mareas y termina en islas como esta. Encontramos a un par de personas y les preguntamos sobre los “dugongs”, unos animales ‘primos’ de los manatí que habitan esta zona – o por lo menos eso nos había informado internet, pero resulta que hace años no se ven. Una de las personas lleva más de siete años en la isla y no los ha visto L

El día seguía con mucho viento pero queríamos explorar un poco así que fuimos a buscar una cueva que hay en una isla pequeñita entre las dos islas principales. Las olas eran grandotas al lado del dingy así que Andre y yo nos preparamos e Isabelle nos acercó lo que más podía a la isla. La verdad tenía un poco de nervios, le tengo mucho respeto al mar y las olas se veían bastante grande y golpeaban contra las piedras de la isla. Ya en el agua me di cuenta que no había tanta corriente como parecía y me pude acercar un poco más a la isla pero resulta que la cueva no tenía nada interesante, era solo un espacio abierto en la isla y debajo del agua no crecía más. Igual nos quedamos un rato más explorando hasta que ya nos tocaba montarnos en el dingy porque Isabelle no podía seguir dando vueltas y se estaba yendo la luz. El regreso hasta el velero estuvo…interesante. Rebotando como una pelota de ping pong e intentando no caerme, sentí que la cola se me partía y eventualmente me dio fue un ataque de risa (sola) que no ayudo en lo absoluto.

La noche, nada fuera de lo normal, jugando, disfrutando del atardecer, y decidiendo nuestro plan de acción para el siguiente día. Nuestro siguiente destino estaba aproximadamente a 12 horas pero también queríamos encontrar un buque a 30m de profundidad de 150m de largo para ir a bucear. No teníamos las coordinadas exactas del buque así que nos basamos con lo que encontramos en internet. Después de discutir varias opciones quedamos en que saldríamos a la 1 a.m. hacia las coordinadas del buque, si lo encontrábamos marcaríamos donde estaba, continuaríamos hacia Mangalun y de regreso a Kota Kinabalu podríamos parar a bucear. Un par de horas después, antes de irnos a dormir, cambiamos el plan nuevamente y nos quedaríamos una noche adicional para poder hacer algo de buceo en Mantanani y después repetir el plan pero el día siguiente. No fue mala idea pues el día siguiente nos daríamos cuenta después de mucho buscar en internet, que los chinos destruyeron los tres buques hundidos que había en la zona – desarmaron los buques para vender el metal. ¡Que rabia! Aparentemente lo han hecho en muchos buques alrededor del continente, robarse el metal y destruir hermosuras subacuáticas que además de tener un importante valor ecológico tienen un gran valor histórico.

Nos fuimos a dormir con un día de buceo planeado para el día siguiente.

Día 9 – 8/11/17

Terminando nuestra parada de seguridad, feliz de encontrar el ancla y navegar bajo el agua.

Amaneció y sacamos todos los equipos, nos lanzamos al agua desde el barco y dimos la vuelta. Era la inmersión No. 50 de Andre así que de celebración llevamos cerveza la cual nos tomaríamos con un tubo tipo “pitillo”. Además de ese pequeño espectáculo vimos un par de nudibranchs, y dos pulpos (vimos muchas otras cosas pero eso fue lo mas emocionante para mi). La zona cerca de donde nos sumergimos no estaba tan linda, era como dar un paseo por un barrio de los 80 que no ha sobrevivido los años con gracia…muchos corales muertos y la visibilidad verdosa no ayudaba. Antes de salir buscamos el ancla para asegurarnos que no estuviese atascada y resulta que al tirarla le alcanzamos a pegar con la cadena a unos corales. Cuando anclamos no se veía bien y aunque donde tiramos el ancla era arenoso, la cadena que hay que tirar es súper larga y alcanzo a pegarle. Fue muy triste ver el daño que hicimos pero con cuidado movimos la cadena para no lastimar nada más al sacarla después.

Después de un súper desayuno post buceo y un ratito de ocio sacamos ancla y nos movilizamos hacia dónde se supone encontraríamos una pared entre 18-30m de profundidad. Sería mi primera inmersión como Divemaster, es decir que yo estaría guiando todo el camino pues Isabelle se quedaría en el velero ya que no había donde anclar en ese punto. Cruzamos nuevamente hacia la primera isla, donde anclamos las primeras noches, pero el viento y las olas estaban en contra. Al pasar el final de la isla, hacia donde se suponía estaría la pared, las olas se pusieron peor y peor, eventualmente (y sin tener 100% claro el punto de la pared) decidimos dar la vuelta ya que sería muy peligrosos no solo bajar sino subirnos después de bucear al velero con las olas pegando tan fuerte. Volvimos cerca de donde habíamos anclado los primeros días y volvimos a anclar y después comenzar a bucear. A diferencia de con la pared, dónde la orientación es sencilla ya que el punto de referencia está fijo (la pared,) en cambio aquí me tocaría hacer un camino de navegación. El plan sería ir derecho hacia donde apuntaba el bote (al momento de bajar) es decir hacia el Este, después girar hacia el Norte y después regresar hacía el Oeste y después hacia el Sur hasta llegar al ancla/cadena/bote. Considerando que la corriente estaba de Este a Oeste calcule que tomaría aproximadamente 35 min el primer tramo antes de girar. En la practica fue algo mas así: Este-Sur-Este-Norte-Este-Oeste-Sur y TA-DA llegamos perfecto al ancla! Mi felicidad y orgullo no se los puedo explicar! Obviamente el 90% de la inmersión estuve fue mirando mi brújula y reloj, en particular los pedazos que no tenían nada de coral sino parches enormes de arena sin puntos de referencia.

Salimos justo a tiempo para otro hermoso atardecer en el cual pude pensar en el día de mañana… en su significado y en lo mucho que me ha enseñado la muerte de mi hermano. En no dejar que las cosas pequeñas de la vida me molesten, en ver “the big picture” más a menudo (aunque a veces no lo logro y las cosas que no deberían molestarme lo hacen). Agradecí a la vida por un hermoso atardecer, por mi familia y por el amor que siento a pesar de la distancia. Después de cenar nos fuimos a dormir temprano pues a la 1:30 saldríamos a nuevo destino.  

 

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