Meta diaria

Hace unas semanas ya llevo diciéndome que quiero escribir aqui nuevamente, así sea algo cortitito (aunque siempre trato que sea corto y termina siendo largo).

Me dije a mi misma, escribe tres cosas: lo mejor del día, lo peor del día y por lo que estoy agradecida.
Este sábado fui a un taller de “Introducción al yoga de la mente y el corazón” y aprendí sobre los principios budistas e hindus para llevar una vida balanceada  y en paz. Una de las cosas mas importantes del budismo es la gratitud y después de hablar de muchas cosas me comprometí a escribir por lo menos por lo que estaba agradecida. El ejercicio en la clase era escribir algo por lo que estaba agradecida hoy, algo por lo que estaba agradecida que normalmente doy por sentado y algo por lo que estoy agradecida en el ultimo año o mas.
Ahora, hoy, comienzo mi meta diaria de escribir una mezcla de esas cosas diariamente…a ver cuanto me dura. Y vale que lo escriba asi sea una hoja y no en el blog asi que no siempre veran el post.


24/7/16
Lo mejor de mi día: Pasar el día con mis papás, compartiendo los tres juntos. También, haber limpiado mi closet y salir de tantas cosas.

Lo peor de mi día: El haberme mareado y sentido tan mal después de la primera ronda de ejercicios de alta intensidad (aunque me mejore)

Agradecida por: Mis Nossas & Co. que sin saberlo pueden alegrar enormemente mi día y hacerme hacer cosas que no creería capaz.
Por toda la ropa y zapatos que tengo, que no me haga falta absolutamente nada.
Por haber aprendido ayer sobre la paciencia, el desapego, entre otras, y poder ser mas consciente de cuando las pongo en practica o debería hacerlo.

Anécdota (es imposible que me quede corto este post)
Hoy en medio de mi limpieza encontré un saco/jacket/buzo COLUMBIA amarillo que tengo hace 10 años. Tengo fácilmente mas de cinco años sin usarlo, estaba guardado en un cajón pero en cada limpieza lo saco y lo vuelvo a guardar. Ese saco me recuerda enormemente de la muerte de mi hermano. Lo estaba utilizando mucho ese invierno que vivi en Argentina y era el saco que me ponía en casa. Me acuerda a los meses que pasaron después (aunque fueron verano no se porque tengo tan asociado esa pieza a esos meses).
Cuando lo vi, lo saque del cajon, lo olí, lo abracé y lloré. Una parte de mí quería regalarlo pero había otra parte que no estaba tan segura. Lo que si sabia es que no quería dejarlo nuevamente en su cajon cargando todos esos recuerdos. Así que decidí fue sacarlo del cajon, colgarlo en mi closet, y hacerme la promesa de utilizarlo nuevamente, de crear nuevos recuerdos con el y que en el momento adecuado si pueda regalarlo o deshacerme de el. No siempre hay que botar o intentar eliminar esos recuerdos, es mejor aceptar el hecho que todo se transforma, nada verdaderamente desaparece, ni siquiera los recuerdos. Así que ahora estoy esperando una ida a cine para poder “estrenar” mi saco. Se que sonará tonto pero creo que es importante poder enfrentar los recuerdos dolorosos con una actitud de consciencia y aceptar esa tristeza y tener la determinación de transformarla.