Nov 9 2017

Hoy no fue un día normal. Amanecí con el corazón triplemente roto…me duele por la humanidad, me duele por la distancia y me duele por la ausencia. Cada dolor tiene su tamaño, intensidad y proporción pero todos duelen…

Hoy son nueve años de tu ausencia. Nueve años. En un año será una década. El día de hoy tendrías 23 años, probablemente ya graduado de la universidad y con novia, quizá viviendo en otro país, quizá yo estaría viviendo en otro país. Quizá, quizá…Lo que es cierto es que mi día se sintió como una montaña rusa.

Desde que amanecí sentí un leve guayabo físico y emocional por los resultados de EEUU, los shots de tequila (por cada estado “perdido”), las lagrimas de leer cartas y recuerdos me hincharon los ojos…sobra decir que me costo levantarme de la cama. Pero la verdadera razón por la que me costo fue que al despertar pensé “hoy es el día…ESE día..” y es un día que preferiría poder pasar en casa, sola, o acompañada de personas que entiendan la relevancia de lo que parece ser un día cualquiera pero no lo es. Cualquier cosa me daba ganas de llorar, y las cosas tontas que vivo normalmente en la oficina hoy me desesperaban de más. Simplemente no quería estar ahi, teniendo que actuar como si todo estuviese bien, teniendo que aparentar ser fuerte cuando lo hago el resto del año hoy simplemente no quería. Pero me quedé, y a pesar de unas ojeras y la nariz roja de vez en cuando, logré pasar mi día laboral. Los momentos de soledad o tranquilidad como cuando manejaba a casa parecían como en cámara lenta, una bulla sorda que me rodeaba, me sentía letárgica y sola.
Fuimos a tu arbolito, milagrosamente no había trafico, además el atardecer estaba hermoso y hasta un semi arcoiris nos regalaste en el camino. Mamá preparo 24 globitos de papel para colgarte, uno por cada año de la vida. Entre toda la familia dijeron palabras que les acordaban de ti y la edad en la que fue, algunas fueron: chistoso, no me olvides, alegria, jugueton, cabezon, Hay mi dedito (si, con H), nuevos amigos, argentino, ausente, union, dolor, preocupación, vacío, perdón.

Entre todos los presentes colgamos globos mientras sonreíamos, nos limpiábamos las lagrimas y admirábamos el tamaño del árbol. No fue tan emotivo grupalmente pero creo que todos los que estuvimos ahi tuvimos unos minutos individuales para conectarnos contigo, con nuestra realidad, con tu ausencia y nuestro dolor, pudimos agradecer tus 14 años con nosotros y reconocer la falta que haces. Todos los que estuvimos ahi vivimos ese día juntos en Buenos Aires y creo que todos lo recordamos con exactitud.

La verdad es que haces mucha falta. Yo personalmente estoy muy molesta por la realidad de nuestro mundo, no lo comprendo y me duele, no veo futuro o esperanza en la humanidad y ver el mundo sin esperanza es una manera  dificil de afrontar la vida. Me alegro que no tengas que vivir esta realidad, sé que donde estás hay paz y tranquilidad, no esta angustia existencial que estamos (bueno, estoy, por lo menos yo) viviendo.

Estas ultimas semanas han sido muy dificiles y te he añorado aún más…cuanto me gustaría poder tenerte a mi lado para que me abrazaras, que secaras mis lagrimas y me hicieras reir, que me dijeras que todo va a estar bien y no tengo porque estar triste ni llorar. Me haces una falta enorme.
Anoche me preguntaba si alguna vez volvería a sentirte cerca. Cuando remaba tuve momentos en los que si te sentía, fisicamente acompañandome, sonriendo, dándome fuerza, o tu presencia se hacia visible a través de una mariposa inesperada y solitaria que volaba a mi lado. Tengo miedo de no volver a sentir eso, de no llegar a ese punto de esfuerzo fisico que de alguna manera se convertía en mi meditación y donde estaba abierta a ti, receptiva. Espero equivocarme, espero que te pueda seguir sintiendo de a momentos cerca mío, con la brisa que pasa o el pelo crespo de algún chico que pasa a mi lado. Mientras tanto sigo buscando, buscando en mi y en el mundo esos momentos de paz, de trascendencia y de armonía así no duren mas de unos segundos o minutos pero que logran re cargar las baterías de mi alma.

Sé que este escrito no tiene ni principio ni final, pero si alguien lee esto espero que no le moleste. La conclusión de todo es que te extraño, cada día, en cada momento importante, y cada noche cuando le doy un beso a papá y mamá de las buenas noches lo hago por ti. Me has enseñado a valorar lo mas importante, siempre he dicho que tu muerte ha sido mi mayor maestra y trato de vivir cada día de acuerdo a las lecciones que he aprendido en estos nueve años. Por eso, te agradezco y le agradezco a la vida haber sido elegida para ser tu hermana, así no me guste aceptar esta realidad que me ha tocado vivir.

Prometo seguir intentando ser positiva, pensar en tu sonrisa y tu amigueria, usar eso de inspiración con mis amistades y sobre todo compartir todo este amor que tengo para dar con mis papas y quienes me rodean. A veces es difícil ser siempre la optimista, la buena amiga, la incondicional, y no tener alguien así para mí pero he aprendido que así soy y así seré, aunque a veces duela mas de lo que me guste mostrar, no voy a cambiar quien soy y perderme la oportunidad de sentirme plena con todo lo que hago.

Te extraño. Te amo. Te llevo conmigo siempre.

 Lo que serian tus 19…año en que descubrí que la primavera
vive en mí, y que decidí despedirme del invierno de tu ausencia

Tu ausencia nos marcó y definió nuestra familia. 
Tu ausencia cambio nuestros caminos. 
Tu ausencia hace que nuestro amor sea mas fuerte 
y que cada día agradezca por tenerlos a mi lado.