Una importante lección

Hoy he aprendido una enorme lección. De esas que uno siempre lee citas inspiradoras y sabe que suena bien pero nunca la ha vivido. Bueno, así. Hoy aprendí lo que es perdonar. Perdonar enteramente y desde el corazón. Perdonar a alguien más y perdonarme a mí misma. Hace unas semanas llevo cargando dentro de mi mucha rabia, tristeza, negatividad, y es extenuante. No me reconozco y tampoco me gusta la actitud diaria que tengo cada día. Así esté consciente del lugar tan maravilloso en el que me encuentro y haciendo algo que he deseado hace tanto, aun así, llevo un mugrecita en el corazón como diría mi papá.

Ha sido un día bastante largo. Me desperté a las 4:30 am a ayudar a un nuevo amigo en el inicio de su carrera de 12 horas como parte de una campaña anti-plástico en este lindo pueblo. Pude ver el hermoso amanecer, recordándome que todo es pasajero, y que siempre habrá un nuevo día.  Desayuné rápidamente y a las 10 corrí a último minuto a una clase de yoga que solo sabía que era enfocada para personas amantes del mar. Después me fui a hacer snorkeling en un barco hundido hermoso que lamentablemente también estaba infestado con plástico. Por último, corrí acompañando a mi amigo en la última etapa y ahora me preparo para ir a una noche de juegos. Siento que en algún momento voy a caer rendida, pero días así tan llenos de cosas y personas me gustan.

Resulta ser que la clase de yoga era una mezcla de kriyas de kundalini, ejercicios de pranayama, y un poco de vinyasa. Para poder verdaderamente sentir a la transformación de una clase como esta hay que entregarlo todo, sin pena e ignorando a ese ego que nos pide parar cuando después de un par de minutos de mover los brazos y respirar fuerte creemos no poder más. Yo ya aprendí a dejarme ir. A confiar en mi profesor@ y a confiar en el proceso. Y si, lo viví con plenitud y sentí gran cantidad de emociones. Desde rabia, cariño y tristeza hasta que llegue a aceptar lo que más necesitaba. El perdón. Verdaderamente pude aceptar y soltar lo sucedido y perdonar a quienes me hicieron daño. Además, me perdone a mí misma y creo que eso fue lo más importante. Sentí verdaderamente lo importante que es soltar, que cargar esos sentimientos y emociones tan negativas no afecta a absolutamente nadie más que a mí y que es mi decisión el dejarlas ir. Como dicen las famosas citas, perdonar no le hace bien a alguien más, el perdón le hace bien a uno más que a nadie. Nos da la oportunidad de seguir adelante, de cerrar una herida, reconociéndola y dándole el tiempo que necesitaba estar abierta pero también aceptando que es hora de seguir adelante. Siento el corazón más liviano, la sonrisa más asequible y los ojos más abiertos. Sé que no es un switch que solo puedo prender y apagar, pero he tomado el primer paso hacia delante y ese es el más importante. Como he aprendido, todo en la vida pasa por algo y creo que este evento en particular era una prueba. Una prueba interna en la que tengo que decidir si sigo viviendo con el corazón abierto, confiando y creyendo en la gente, o si me cerraba ante nuevas personas o situaciones. A consciencia, hoy, habiendo hecho las paces conmigo misma puedo decir con certeza que voy a seguir viviendo con el corazón abierto, voy a seguir creyendo en el amor y en la bondad, en la honestidad, y aunque esto me vuelva a traer tropezones y golpes en el camino, algo aprenderé de ellos y seguiré con la cabeza en alto y el corazón ligero.