Día 3, llegada a Phnom Penh

Selfie de TukTuk

Me monté al avión en Taipei y las 3h y pico que duró el vuelo se me pasaron volando. Supongo que a comparación con todo lo que habia volado ya esto no era mucho. Dormí un poco antes de que me despertaran con desayuno y después me puse a leer un libro que compre “First they killed my father.”

Me encanta leer y no lo hago suficiente, creo que cuando mas leo es cuando viajo. Como conozco poco de la historia de Cambodia quise buscar literatura sobre el tema y este fue el libro que recomendaban una y otra vez en los diferentes blogs. Bueno, lo comence en el avión y ya casi llego a la mitad…no paré un segundo. Cuando pude despegarme unos segundos de las páginas mire por la ventana y me di cuenta que estabamos llegando. El paisaje era de un verde intenso, la mayoría tierra de cultivo. Lentamente las casas se volvieron mas comunes y cuando cruzamos el río apareció la ciudad. Phnom Penh es una ciudad bajita, no tiene muchos edificios y los techos azules mas nuevos resaltan con la mayoría color café.

Al aterrizar salí y como estaba sentada adelante estuve de primera en la fila para sacar la visa. Es un proceso rápido, creo que espere unos 15 min y después pase sin hacer fila migración. El agente de migración cero simpático, creo que ni me miro a los ojos y me acorde de los agentes de migración de Panamá que sufren de lo mismo (o peor, porque gritan). La espera de la visa fue perfecta ya que solo tuve que esperar un par de minutos para que saliera mi maleta. Agarre WiFi del aeropuerto y me comunique con Reth, el conductor de TukTuk recomendado por un amigo quien me estaba esperando afuera. Subñi mis cosas y emprendí el camino al hostal. 

El ambiente de Phnom Penh del aeropuerto al “riverfront” donde esta el hostal me acordó a Cali. No se si era la cantidad de motos, la brisa tibia, o ese look de ciudad de 80/90 que creció sin control y no tiene una estética definida. Aunque cuando me toque la cara estaba empapada en sudor, era mas por nervios/emoción. Si, hace calor, pero no hace tanto calor como en Panamá (por lo menos hoy no). Las calles no tienen reglas establecidas, es decir puedes estar en una ave principal yendo pero vienen seis personas en contravía relajadas y no pasa nada. Las motitos llevan hasta 4 pasajeros (no se como andan así de pesadas porque son chiquititas) y los pocos cascos que usan parece de la hormiga atómica.

Al llegar al hostal deje mis cosas y me cambie a unos shorts. La verdad estaba rendida pero necesitaba no dormirme para intentar cuadrar mi horario. Al salir a la calle Reth estaba comiendo y me dió a probar “nompangm” con camarón que había comprado. Paramos a comer más adelante y pedí noodles con verduras y tofu. Me parecía raro que no hubiese nadie comiendo pero era relativamente temprano. Después fuimos a buscar donde comprar una tarjeta SIM y en el camino conocer. Pasamos frente a varios monumentos pero no quise hacer nada de turisteo oficial para poder hacerlo con mi prima que viene en unos semanas (yupee!). De la nada comenzó a llover, lluvia caliente igual que en Panamá, fue un chapuzón fuerte pero no tan largo – igual a los que vemos en Panamá a eso de medio día. Por $8 adquirí 40GB de data. Obviamente no me los gastaré nunca pero era la opción mas económica…que dolor saber que en Panamá mi plan es de $57 y recibo 3GB.

Al volver al hotel me puse a hablar con una de las chicas del dorm (estoy en el Onederz Hostal en un dorm de 4 mujeres) que resulta trabaja en la industria de cine, particularmente en locaciones. Ambas nos sorprendimos de encontrar a alguien que hiciera casi lo mismo ya que no es un trabajo conocido. Con mucha pereza y el cerebro casi apagado fui sacando una muda de ropa y mi neceser, arrastre mis pies hasta la ducha donde dure un buen rato disfrutando del agua caliente y de sentirme limpia nuevamente. En vez de irme a dormir enseguida (que era lo que mas quería), baje la compu y me puse a trabajar en la página y unas reservas que faltaban. Eventualmente, a las 5.30, ya el cansancio ganó y me di una siesta de una hora. Por fortuna, 5 min antes de mi alarma, llegaron al cuarto dos personas nuevas y me despertaron porque seguro hubiese apagado la alarma y seguir durmiendo. Baje a cenar y a esto…ahora ya estoy en cama, los ojos a medio cerrar, consciente que mañana me toca madrugar para salir a la parada pero muy contenta de estar aquí.