Día 6, de risas y mantequilla de maní

Anoche me fui a dormir pensando si esto era lo que quería, estar en un solo lugar, si era lo corecto para mi y hoy me di cuenta que si. Que la respuesta automática del cuerpo y de la mente es alejarse y encontrar excusas para no hacer algo que nos saca de nuestra zona de confort, que nos hace confrontarnos con lo que no queremos ver y eso es justamente lo que estoy haciendo aca por lo tanto…la primera reacción fue correr.

Amaneci a las 6:15 y baje a hacer un poco de yoga sola para despertar un poco el cuerpo y que bien que lo hice porque la clase que siguió fue matadora. Hoy la profesora era diferente y la clase era tipo power yoga/vinyasa. Comenzamos con una meditación y nos fue hablando sobre lo que sería la clase, enfocada en poses de guerrero, y en la importancia de encontrar ese algo que nos mueve y nos hace luchar. Me tomo un tiempo encontrar cual es ese algo, y al fin me di cuenta que lo que por lo que estoy luchando es por no tener más miedo. Sudé como mi mamá cuando le dan sus ataques básicamente (te quiero mami), literalmente goteando sobre el mat. Me encantó. Me sentí fuerte, capaz, determinada. Al terminar, en la meditación del final fue como si la profesora me leyera la mente. Pensé en mi papá, en lo mucho que nos queremos y en lo bueno que es, y que aunque nos estuviésemos peleando mucho últimamente en ningún momento dude de que me amara y sé que el tampoco. Apenas pensaba eso la profesora dice “si les viene a la mente algún miembro de la familia o conocido…anótenlo” – fue como si me leyera el pensamiento.

Después de la clase desayunamos (hoy sufrí menos de hambre pues comí alguito antes de empezar) y nos fuimos a recoger basura a la playa. Es muy triste ver lo sucia que es la gente aquí, no hay cultura de botar la basura en un lugar…tampoco debe haber un buen sistema de recolección de basura. Pero la playa estaba infestada de basura. Me pareció interesante ver lo diferente que es el tipo de basura. En Panamá en la playa uno encuentra muchas latas de cerveza y soda, aquí no encontramos ni una. Principalmente bolsas de comida. Recordé mis clases de arqueología sobre la importancia de la basura para los arqueólogos y me di cuenta lo mucho que pueden decir de una población. Terminamos la recolección (no porque recogimos todo pero porque se nos acabaron las bolsas, y nos quedaba más de media playa) y era hora de mar! Estaba bajita la marea y a diferencia de las playas del pacifico en Panamá que se ponen hondas rápidamente esto era pandito por mucha distancia. El agua no estaba fresca, estaba tibia! Pero igual estuvo muy rico poder refrescarse un buen rato. Al terminar volvimos para nuestra charla de medio día.

No había luz por lo que la charla se volvió meditación. Como cinco veces me paso que me “caía” mientras meditaba, así como cuando uno se queda dormida y se va hacia delante o atrás lo raro es que no sentía sueño, al revés mi mente estaba viviendo mil fantasías diferentes.

Durante el día le había comentado a un par de personas que en casa se come mango verde con sal, a veces limón, pimienta, vinagre, miel y no podían creerlo. Así que entre un amigo y yo bajamos un par de mangos (los atrape en el aire mango-ninja style) el único problema es que la sala aqui es hiper gruesa asi que comerse unos cristales enormes de sal no es lo mismo. Igual, les gusto el mango verde 😀

Teniendo todavia un buen rato libre, y con una misión muy clara: encontrar mantequilla de maní, nos fuimos hacia el centro a comprarla. Fuimos cinco y caminamos un ratito hasta que encontramos uan tienda y dicho y hecho, ahí estaba la mantequilla de maní, había de la gringa y de la local “NaNa Peanut Butter, 100% natural” – SIN azúcar ni sal! Misión cumplida. Teniamos un poco de tiempo asi que caminamos hasta la playa y nos tomamos unos juguitos antes de regresar. Para este momento yo ya había almorzado, comido mango, y ahora un jugo…y en menos de media hora tenia clase de pilates. Por suerte todo era acostada y no invertida o acostada de pansa ni nada porque creo que hubiese vomitado.

Comenzamos la clase con una meditación pero veníamos con la bobada desde que llegamos al templo, creo que de los 20 min de meditación estuve con una sonrisa aguantándome la risa los primeros 10…incluyendo en tres ocasiones que nos agarró una ataque de risa a los tres de atrás. Pilates estuvo OK, la verdad creo que es porque no hago bien los ejercicios, son demasiadas instrucciones rápidas de músculos que no entiendo en muy poco tiempo, eso si..los ejercicios de piernas fueron matadores.

Después de pilates vino la cena que obviamente no tenia ni hambre pero claro, comí (estaba muy rico) y nuevamente falte a la meditación de la noche. Sé que debería hacerla pero ya las tres meditaciones al día eran suficientes por hoy, estaba de un ánimo muy alegre y no tenía ganas como de quedar toda “mellow” después. Aproveche para organizar itinerario para cuando llegue Maria Jo y reservar nuestros tiquetes. Me trasnoche durmiéndome a las 10 p.m. y me fui a dormir contenta de estar aquí y sintiéndome muchísimo mejor que la noche anterior.

One comment on “Día 6, de risas y mantequilla de maní
  1. Jimena says:

    Veo q vas encontrando algo de lo q ibas a buscar… sigue buscando. Ya el area de comfort quedo atrás 👏🏻👏🏻

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